Los neuroderechos contra la vigilancia mental
Expertos en neurotecnología indican que nuevos derechos humanos deben ser introducidos rápidamente para proteger nuestra mente contra riesgos de intrusión y manipulación cerebral.
En mi primer artículo, expliqué que las neurotecnologías pueden registrar nuestra actividad cerebral y que la inteligencia artificial puede analizar esta información para descodificar nuestro estado de concentración, nuestras emociones e incluso el contenido de nuestros pensamientos. Una gran oportunidad para compañías tecnológicas que prospera al capturar datos de sus usuarios, especialmente para vender a los publicistas anuncios dirigidos. En la era del capitalismo de vigilancia, nuestra información personal ya es verdaderamente valiosa pero nuestros datos neuronales, verdaderamente ricos en información sensible, valdrán oro.
Muchas empresas estarán pronto muy ocupadas registrando tantos datos cerebrales como puedan para entrenar sistemas de inteligencia artificial, elaborar publicidad dirigida, neuromarketing o para vender la información a otras compañías o instituciones. Conforme estas prácticas comerciales intrusivas pero más o menos consensuadas suceden, ejércitos, milicias, grupos terroristas, vigilancia y compañías de armas también utilizarán las neurotecnologías para avanzar hacia sus objetivos.
Nuestra mente es el último bastión de privacidad en nuestras sociedades donde la vigilancia masiva se está volviendo más y más omnipresente e invasiva. La última defensa está ahora bajo grave amenaza.
Una tecnología cada vez más extendida
El rápido desarrollo de tecnologías capaces de detectar y modificar la actividad cerebral abre nuevas posibilidades en medicina, por ejemplo para asistir a personas paralizadas o invidentes. Pero las neurotecnologías no serán utilizadas únicamente para propósitos terapéuticos. Dispositivos equipados con sensores cerebrales ya están siendo distribuidos a empleados de miles de compañías alrededor del mundo (leer The Battle for Your Brain de Nita Farahany, pp.40-64), incluso a niños pequeños en salones de clase para monitorear sus niveles de concentración.
Los sensores cerebrales están incorporados en auriculares, por ejemplo los MN8 de Emotiv y quizá pronto en los Aipods de Apple. La compañía con sede en California ha presentado una patente para equipar sus audífonos con electrodos que puedan detectar la actividad eléctrica cerebral.
También hay dispositivos disponibles a nivel del consumidor, por ejemplo, para facilitar la meditación, mejorar la calidad del sueño o jugar videojuegos.
Las neurotecnologías también están siendo progresivamente incorporadas en dispositivos de realidad extendida. Audífonos de realidad virtual como los Vision Pro de Apple ya están equipados con múltiples sensores biométricos. El seguimiento ocular, por ejemplo, permite a los usuarios interactuar con el dispositivo a través de sus ojos. La corporación multinacional no pretende detenerse allí y ya ha presentado una patente para utilizar esta función para obtener biorretroalimentación sobre los consumidores, en particular de su estado mental.
Es muy probable que la mayoría de los audífonos y lentes de realidad extendida también serán equipados con sensores cerebrales en el futuro, ya sea que estén incorporados en los auriculares o colocados en la cabeza de los usuarios.
Riesgos relacionados con la neurotecnología
Las neurotecnologías estarán siendo incorporadas progresivamente en muchos de los dispositivos de los consumidores y por tanto impactarán en la vida de muchas personas. Pero la lista de riesgos relacionados con ello es larga:
Vigilancia masiva de gobiernos y actores privados (Leer el reporte de las Naciones Unidas “Efectos, oportunidades y retos de la neurotecnología en relación con la promoción y la protección de todos los derechos humanos”, p.20)
Riesgos para la integridad mental, la dignidad humana, la identidad personal, la libertad de pensamiento y la autonomía (Leer el reporte de la Unesco “Unveiling the neurotechnology landscape”, p.27)
Ciberataques contra implantes cerebrales, que pueden tener numerosas consecuencias como robo, modificación o borramiento de memorias. También pueden impactar en la autonomía física de la persona o tener importantes efectos psicológicos como ansiedad, depresión u otros problemas de salud mental (Leer el reporte de la Unesco “Unveiling the neurotechnology landscape”, p.27)
Manufacturación de armas para deshabilitar y desorientar al cerebro humano
Venta de nuestros datos cerebrales a terceras partes (Leer el reporte de Neurorights Foundation “Safeguarding Brain Data: Assessing the Privacy Practices of Consumer Neurotechnology Companies”, pp.51.57)
Un reporte de las Naciones Unidas publicado en agosto de 2024 resume la situación actual en unas cuantas líneas:
“Existe una posibilidad real de que en los próximos años se comercialicen ampliamente productos [de neurotecnología] con medidas de seguridad insuficientes y con riesgos inciertos o subestimados para los derechos humanos. Pueden llegar a generalizarse en toda la vida cotidiana a pesar de que, en la mayoría de países, las normativas aplicables no están claras, son débiles o ni siquiera existen. Las lagunas presentes en las normativas, la falta de conocimientos técnicos y de capacidad y la inexistencia de órganos de supervisión adecuados son factores que ciertamente explotarán las grandes empresas que buscan obtener beneficios. El riesgo consiste en que, sin las protecciones necesarias, el sector seguirá creciendo sin trabas en la misma dirección: dando prioridad a la rentabilidad y a la conveniencia por encima de las consideraciones éticas y de derechos humanos.”
- Reporte de las Naciones Unidas “Efectos, oportunidades y retos de la neurotecnología en relación con la promoción y la protección de todos los derechos humanos”, p.5
Frente a estos múltiples peligros, neuroeticistas y neurobiólogos se están mobilizando para proteger nuestros derechos al alba de esta nueva era de neurotecnologías.
Neuroderechos
En abril de 2017, Marcello Ienca, investigador de ética biomédica en la Universidad de Basilea en Suiza, y Roberto Andorno, profesor de derecho e investigador de bioética en la Universidad de Zurich en Suiza, publicaron un análisis ético-legal de los derechos humanos en la era de la neurotecnología, junto con un artículo complementario. En estas publicaciones, evaluaron que los derechos actuales no son suficientes para responder a los riesgos creados por las neurotecnologías. Por tanto promovieron la reconceptualización de ciertos derechos humanos o incluso la creación de nuevos derechos. El término neuroderechos fue acuñado. (Leer On Neurorights by Marcello Ienca, p.2)
El objetivo de los neuroderechos es protegernos de los peligros de la neurotecnología al asegurar:
Libertad cognitiva
Protege contra el uso coercitivo y no consensuado de la neurotecnología. También protege nuestro derecho a tomar decisiones libres y competentes respecto a nuestro uso de esta tecnología. Es el derecho principal del que devienen los siguientes tres derechos.Derecho a la privacidad mental
Protege contra la intrusión de terceras partes en nuestra información cerebral así como la recolección no autorizada de dicha información.Derecho a la integridad mental
Este derecho, que ya es reconocido por la Carta de los derechos fundamentales de la Unión Europea, debería ampliarse para proteger también contra las manipulaciones ilícitas y dañinas de nuestra actividad mental habilitada por las neurotecnologías, de acuerdo a Marcello Ienca y Roberto Andorno.Derecho a la continuidad psicológica
Preserva nuestra identidad personal y la continuidad de nuestra vida mental de alteraciones sin consentimiento por terceras partes.
El año 2017 fue fundamental para los neuroderechos. Sólo un mes después de las publicaciones de Marcello Ienca y Roberto Andorno, neurocientíficos, neurotecnólogos, médicos, eticistas e ingenieros de inteligencia de máquinas de diversos países se reunieron por tres días en la Universidad de Columbia, en los Estados Unidos, para discutir sobre la ética de las neurotecnologías. Los líderes académicos, unidos como el Morningside Group, también llegaron a la conclusión de que los lineamientos éticos existentes eran insuficientes en este ámbito. Por lo tanto elaboraron recomendaciones para abordar estas deficiencias, que igualmente llamaron neuroderechos.
Basada en el trabajo de Morningside Group, la iniciativa Neurorights Initiative fue inaugurada en 2019 en el Universidad de Columbia para servir como una organización para los derechos humanos y para desarrollar una guía ética en adelante para las innovaciones neurotecnológicas. Posteriormente fue incorporada a la fundación Neurorights Foundation, que se creó poco después.
La Neurorights Foundation es una de las instituciones al frente de la defensa de los derechos humanos ante los peligros de la neurotecnología. Liderada por el neurobiólogo Rafael Yuste, la fundación ha propiciado discusiones por años con muchos gobiernos, instituciones internacionales, organizaciones regionales, compañías y científicos para generar conciencia sobre las implicaciones éticas de la neurotecnología. ¿Su objetivo? Que cinco neuroderechos sean incorporados en la ley internacional de derechos humanos, en los marcos legales nacionales y lineamientos éticos para que la gente sea protegida del uso indebido o el abuso potencial de la neurotecnología.
Algunos de estos derechos son idénticos a aquellos defendidos por Marcello Ienca y Roberto Andorno:
Derecho a la privacidad mental
Protege nuestra información cerebral para que sea mantenida de manera privada y no pueda ser descodificada, transferida y vendida sin nuestro consentimiento.Derecho a la identidad personal
Prohíbe a las neurotecnologías irrumpir con nuestro sentido de identidad.Derecho a la libre voluntad
Prohíbe que las neurotecnologías manipulen nuestras percepciones, memorias y conducta de modo que tengamos control sobre nuestra toma de decisiones.Derecho de acceso equitativo al aumento mental
Permite a los ciudadanos tener acceso equitativo a las neurotecnologías.Derecho a la protección de sesgos algorítmicos
Protege de perjuicios potenciales y discriminación creada o amplificada por las neurotecnologías.
Neurorights Foundation especifica que no aboga por la creación de nuevos derechos humanos. La perspectiva de los neuroderechos involucra una interpretación adicional y clarificación de la ley de derechos humanos y la modificación de leyes existentes.
Rafael Yuste, presidente de Neurorights Foundation, es parte del documental sobre neurotecnologías y la mente humana dirigido por Werner Herzog.
Marcello Ienca, Roberto Andorno y Rafael Yuste son las figuras principales de la defensa de los derechos humanos frente a las neurotecnologías, pero no son los únicos.
La batalla por nuestro cerebro
Nita Farahany es una profesora de derecho y filosofía en la Universidad de Duke, en los Estados Unidos. Autora de The Battle for Your Brain, que defiende el derecho a pensar libremente en la era de la neurotecnología, ha explorado los desafíos éticos de las tecnologías cerebrales por más de una década. Sus artículos han sido publicados en The New York Times, The Washington Post, The Wall Street Journal, Wired, BBC, CNN, Politico y The Atlantic, entre otros, y ha sido invitada a numerosos programas audiovisuales y podcasts. Sus dos conferencias de Ted sobre nuestro derecho a la privacidad en la era de la neurotecnología, Cuando la tecnología pueda leer la mente, ¿cómo proteger nuestra intimidad? (When technology can read minds, how will we protect our privacy?) y Tu derecho a la privacidad mental en la era de la tecnología con sensores cerebrales (Your right to mental privacy in the age of brain-sensing tech), han alcanzado más de tres millones de vistas.
Nita Farahany también afirma que los derechos humanos actuales no protegen a los individuos de los riesgos de las neurotecnologías. Para arreglar este problema, ella promueve el derecho a la libertad cognitiva a nivel internacional.
La neuroeticista define la libertad cognitiva como un derecho contra la interferencia mental por otros y un derecho a la autodeterminación sobre nuestras experiencias mentales. Esto implica el reconocimiento de tres derechos humanos interrelacionados:
Derecho a la privacidad mental
Nos salvaguarda de la interferencia sobre nuestras reacciones mentales automáticas, nuestras emociones y nuestros pensamientos.Libertad de pensamiento
Nos protege de la interceptación, manipulación y castigo de nuestros pensamientos.Autodeterminación
Asegura la autonomía de nuestro cerebro y experiencias mentales.
Nita Farahany considera la libertad cognitiva como una actualización de la libertad en la era digital. Ella cree que este derecho puede ser reconocido como existente dentro de la Declaración universal de los derechos humanos, que debería ser adaptada para especificar que el derecho a la privacidad también incluye la privacidad mental.
Pasos en la dirección correcta
Todos los expertos presentados en este artículo concuerdan con que las leyes y cartas de derechos humanos no son suficientes para protegernos de las neurotecnologías que rápidamente se están volviendo parte de nuestras vidas. Afortunadamente, sus recomendaciones para la introducción de neuroderechos a veces son escuchados. Diversos gobiernos e instituciones internacionales de hecho se están moviendo en la dirección correcta para que podamos beneficiarnos de los derechos actualizados en nuestra era digital. Pero el tiempo se está agotando. En mi siguiente artículo sobre las neurotecnologías, presentaré una revisión del progreso de los neuroderechos a nivel planetario.
- Arnaud Mittempergher
Gracias a Priscila Páez por la traducción de mi artículo al español.




